Después de aguardar con ansiedad y alegría que llegara el momento de compartir un período de vacaciones, además fuera del país, en pleno descanso un llamado telefónico cambió radicalmente sus días de distensión.
Según lo dado a conocer por fuentes que trabajan en el caso, el pasado miércoles la mujer recibió una comunicación telefónica de una vecina, cuyo mensaje le cambió el humor a esta veraneante de 34 años que se domicilia en el barrio San Carlos.
“La vecina le hizo saber que la damnificada, al comenzar la noche, que desde la mañana estaba abierta la puerta de su casa, ubicada en 52 entre 144 y 145”, reveló uno de los investigadores.
Preocupada por la novedad, la joven enseguida llamó a su papá, porque, indicó el vocero, “era estaba cuidándole la casa y alimentando a sus mascotas”.
“Le dijo que se había olvidado la puerta abierta. Pero quedó desconcertada cuando su padre le respondió que él había dejado todo cerrado con llave”, reflejó el portavoz.
DESAGRADABLE SORPRESA
El hombre, preocupado, se dirigió entonces hasta el domicilio de su hija. Sobre el panorama con el cual se encontró, indicó que “al llegar, vio que la puerta de reja se encontraba cerrada con candado. Pero la puerta de ingreso a la vivienda estaba abierta y dañada”.
“Al comprobar que delincuentes habían aprovechado la ausencia de los dueños para ingresar a robar, el papá de la joven filmó el estado en que quedaron distintos ambientes de la casa, le envió el video y la llamó para comentarle lo sucedido”, reveló el detective.
Conmocionada, la mujer le solicitó entonces a su padre que “arreglen la puerta como para que cierre”.
Con respecto a los faltantes, se estableció en principio que “faltaban dos bicicletas, una notebook y una impresora”.
Pero cuando la pareja retornó a su vivienda, el jueves último, “se encontró que les habían sustraído otros objetos de valor”, citó el vocero.
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